Hidroterapia

Las curas de agua siempre acompañaron a todas las civilizaciones. En Egipto se han encontrado pinturas que muestran baños terapéuticos. Eran célebres los baños públicos construidos por los emperadores romanos a lo largo y ancho de todo el Imperio. En Roma llegaron a funcionar casi mil baños públicos. Hipócrates recetaba agua para algunas curaciones. Los indios norteamericanos usaban baños de vapor con el mismo fin. Pero con la aparición de los antibióticos y otros remedios, la hidroterapia fue dejada de lado.

Una compresa de agua fría en una zona del cuerpo produce una contracción en la piel que empalidece, porque la sangre se ve forzada a internalizarse hacia el órgano más cercano. Después de unos minutos de retirado el paño, la sangre afluye en mayor cantidad a la zona sintiéndose un calor suave y reparador. Si el órgano hubiera estado inflamado, este movimiento de sangre lo aliviaría.

En cuanto al agua caliente, por supuesto, ocurre lo contrario y se recomienda siempre terminar en frío, para cerrar los poros y evitar, justamente, enfriamientos.

Baños calientes de pies

Con el cuerpo cubierto y en un ambiente cálido ponga los pies en un recipiente con agua caliente, un poco más arriba de los tobillos. Vaya añadiendo agua caliente en la medida que le sea aceptable. Quédese entre 15 y 30 minutos. Es conveniente que se ponga un paño frío en la cabeza y otro en la nuca. Luego refresque los pies con agua fría y séquelos prolijamente.

Beneficios

Es excelente para conciliar el sueño, calmar dolores de cabeza, resfríos, estados gripales. Es también muy bueno para los dolores premenstruales, los problemas prostáticos, etcétera.

Baño alternado de pies (caliente y frío)

Se requieren dos recipientes, uno con agua caliente y el otro con agua fría. Deje los pies en el agua caliente durante 3 o 4 minutos. Luego páselos al agua fría por 1 minuto.

Beneficios

Es excelente para quienes sufren de frialdad en los pies y también para superar jaquecas, resfríos e incluso congestiones abdominales. Igualmente para los dolores premenstruales y los problemas prostáticos.

Alternar el frío y el calor, sea con paños en distintas zonas del cuerpo o con duchas o en recipientes, provoca una contracción y una dilatación de la circulación que atrae más sangre a la zona, aumentando la actividad inmunológica allí. Esta técnica se ha empleado con éxito en casos de esguinces, artritis e infecciones. Siempre se empieza con el agua caliente y se termina con la fría.

Baño de inmersión

El baño de inmersión es excelente para relajarse y equilibrarse. Se puede escuchar música suave y agregar sales al agua. Es conveniente cubrir las partes del cuerpo que queden afuera de la bañera con algunas toallas; también, colocar una compresa fresca en la frente y descansar. Cada tanto agregue agua caliente. El tiempo ideal del baño son 20 minutos. Antes de salir refresque un poco el agua.

Contraindicación

Las personas mayores, los cardíacos y quienes padecen hipotensión no deberían tomar este tipo de baños.

Se puede utilizar una esponja natural, o un guante de tela de algodón (para las fricciones). Evite el plástico. Esos masajes activan la eliminación de toxinas a través de la piel.

Beneficios

Específicamente se recomienda para resfríos, pero también es bueno para neuralgias, gota, cólicos, ciática y cálculos.

  • Fuente: Andrés Percivale, El yoga de las 4 estaciones. Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2001.
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