El yo saturado - Psicología Social

En la concepción romántica se le atribuía a cada individuo rasgos de la personalidad: pasión, alma, creatividad. En la concepción moderna se le atribuye una capacidad de raciocinio para desarrollar nuevos conceptos, opiniones. Considera a las personas previsibles, honestas y sinceras. Pero en la concepción posmoderna el Yo es un poseedor de características reales tales como la racionalidad, la emoción, la voluntad. Está signado por una pluralidad de voces que compiten entre sí para ser aceptadas como lo verdadero o bueno.

TECNOLOGÍAS DE SATURACIÓN SOCIAL:

Ø De bajo nivel: Ferrocarril, servicios postales públicos, automóvil, teléfono, radiodifusión, cinematógrafo, libro impreso.

Ø De alto nivel: Rumbos aéreos (avión), cintas de video (televisión comercial, videoclubes), innovaciones electrónicas (telégrafo, medios electrónicos, computadora digital, fax, cables de fibra óptica).

Las tecnologías de este siglo aumentan las relaciones, la frecuencia de contacto humano y su duración. Cuando aumenta a un punto extremo, se llega a un estado de saturación social.

 

COLONIZACIÓN DEL YO:

Se produce cuando un individuo se encuentra impulsado de repente por motivaciones contrarias. Tenía la certeza de una manera de ser y aflora a la superficie otra, produciendo un cambio repentino de sus intereses.

Puede considerarse que estas experiencias de variación y contradicción consigo mismo son efectos preliminares de la saturación social, señales de una colonización del yo, de la adquisición de múltiples y dispares posibilidades de ser.

La colonización del yo abre nuevas posibilidades de relaciones y además la vida subjetiva queda recubierta. Cada yo que se adquiere de los demás puede contribuir al diálogo interno y a los debates internos. A estas voces internas se las llama “visitantes invisibles”, “imágenes sociales”, o “espectros sociales”.

MULTIFRENIA:

Se produce cuando se detecta una nueva constelación de sentimientos o sensaciones, una nueva pauta de conciencia de sí. Implica la escisión del individuo en una multiplicidad de investiduras de su yo.

Este estado es resultado de la colonización del yo y de los afanes de éste por sacar partido de las posibilidades que le ofrecen las tecnologías de la relación. A medida que las posibilidades propias son ampliadas por la tecnología, uno recurre cada vez más a las tecnologías que le permitirán expresarse, y a medida que se utilizan, aumenta el repertorio de las posibilidades.

La tecnología de la saturación social suprimió dos factores que tradicionalmente se interponían en las relaciones: tiempo y espacio. Ahora, esta libertad dio origen a una esclavitud, porque cada persona impone una pena en dos ámbitos: el “ser” y el “ser con”.

En el “ser”, al introducir a otros en el yo, se infiltran sus gustos y creencias, sus valores. A medida que se suman al yo los demás, sus deseos se vuelven propios y hay una ampliación de nuestras metas.

En el “ser con”, al desenvolverse las relaciones, sus partícipes quedan definidos por lo que hacen en cada circunstancia (serán amigos, amantes, maestros)

Una sutil sensación de insuficiencia agobia las actividades que se emprenden. Esta sensación es un producto colateral de la colonización del yo y de la presencia de espectros sociales, pues al incorporar a otros dentro de nuestro ser se amplía la gama de lo que consideramos bueno o correcto.

Uno procura ser una “persona razonable”. La racionalidad depende de que se compartan ciertas opiniones; de que cada uno haya incorporado los puntos de vista de otros.

Fuente: Kenneth J. Gergen: El yo saturado, los dilemas de la identidad en la vida contemporánea. Nueva York: Basic Books. 1991, 2º. Ed. 2001.

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