¿Por qué comemos con ansiedad?

Hay personas que se levantan a comer por la noche, picotean entre horas, por la calle, en el coche, en el autobús, comen incluso 15 minutos después de haber terminado una comida principal. Nunca están saciadas, siguen buscando más y más comida, hasta que acaban agotadas, con el estómago hinchado y un sentimiento de culpa y tristeza que las inmoviliza. Después, la ropa no les cabe, duermen mal, las digestiones son pesadas y el humor muy negativo. Esto ocurre por dos tipos de razones bien diferenciadas: las psicológicas y las nutricionales.

Razones nutricionales:

1) Mientras una persona no obtenga los micronutrientes que necesita a través de la alimentación diaria (macronutrientes: nutrientes que suministran la mayor parte de la energía metabólica del organismo: proteínas, grasas, hidratos de carbono; los demás nutrientes, como las vitaminas y los minerales, son los micronutrientes), seguirá ávida de comida, pues su organismo demandará más alimento para conseguir dichos nutrientes. Actualmente, la alimentación suele ser bastante pobre, pues para quien más y quien menos, los alimentos que suelen estar presentes en su mesa son alimentos desnaturalizados y desvitalizados, alimentos que han perdido sus propiedades y que han sido tratados químicamente.

2) Hay determinados alimentos que causan adicción, todas lo sabemos, como el café o el chocolate. Pero más allá de estos alimentos adictivos ya conocidos, hay otros, que están presentes en nuestro consumo diario y que son muy adictivos. Estos alimentos son el trigo, el azúcar y los lácteos, además de los fritos; alimentos que además de ser adictivos son nocivos para la salud. ¿Qué ocurre cuando el organismo, ávido por saciar su sed de nutrientes, sigue demandando comida? Los alimentos a los que recurre principalmente son aquellos a los que es adicto: trigo, azúcar y lácteos. Así, no es infrecuente que cuando una persona coma compulsivamente elija pan de molde, pasta italiana, galletas, bollería, quesos, helados, bombones... en lugar de comer zanahorias, manzanas o brócoli, porque ni la zanahoria, ni la manzana, ni el brócoli son adictivos. El cuerpo humano es muy sabio y, cuando una persona sigue hábitos saludables, es habitual que un día se levante por la mañana y piense: “me apetecen espinacas”. Es el instinto, que te avisa de lo que necesitas (posiblemente hierro o calcio); pero cuando una persona no sigue hábitos saludables porque es adicta a alimentos nocivos, es típico que se levante por la mañana y, antes de entrar en la ducha, vaya a la cocina a por dulces o pan blanco. Es cómo la fumadora o la alcohólica, que necesita su dosis.

¿Cuál es la solución? La misma que la de la fumadora o la de la alcohólica. Si el problema es grave, habrá que tomar una solución drástica. Es lo mismo que erradicar el hábito de fumar para una persona que se fuma 5 cigarrillos al día, que para una que se fuma dos paquetes. En ambos casos, la solución será eliminar completamente el tabaco. En el caso de la comida, si eres una persona que de vez en cuando se excede con los alimentos, y no supone un problema para ti, te puede funcionar el eliminar estos alimentos adictivos durante las épocas en las que sientas ansiedad; pero si en tu caso la compulsión por comer está afectando de manera significativa a tu calidad de vida, deberás hacer caso del refrán que reza: “A grandes males, grandes remedios”, y eliminar estos alimentos completamente de tu dieta. Esto puede sonar horroroso, sobre todo porque sentimos adicción por ellos. No es lo mismo eliminar las zanahorias de la dieta, que no suele costar ningún esfuerzo, que eliminar el pan o el azúcar.

¿Cómo se hace? Pues la fórmula mágica para eliminar un hábito perjudicial es sustituirlo por otro hábito, pero beneficioso. Si tú quieres, puedes aprender.

Conociendo cómo preparar (de forma sencilla, rápida y económica) estos sustitutos, sólo tienes que anticiparte a los momentos de ansiedad y tener ya preparados tus sucedáneos saludables, para echar mano de ellos y no de los alimentos nocivos y adictivos que te perjudican.

A muchas personas se nos ha educado de una forma determinada con relación a la comida. A muchas se nos ha enseñado que no hay que dejar nada en el plato, en lugar de enseñarnos a servirnos raciones pequeñas; también se nos ha enseñado a premiarnos con comida: cuando es tu cumpleaños te regalan bombones; la chica que te quiere conquistar te invita a cenar; si te portas bien, te preparan en casa tu plato preferido... Si sientes que este es tu caso, para ti es especialmente importante sustituir los alimentos nocivos por los saludables, pero sin que pierdan su atractivo.

Razones psicológicas

Normalmente son relativas a una insatisfacción en mayor o menor grado con una misma o con la propia vida. Algún aspecto de tu vida no funciona como tú quieres o hay algo de ti que no te gusta. Aquí es importante, hacerse un examen. Por ejemplo, puedes ponerte delante de una hoja de papel en blanco y escribir arriba en mayúsculas: “¿Por qué me siento mal?” o “¿Qué me preocupa, por qué no estoy contenta?”. A menudo una se siente insatisfecha y no sabe por qué, y es necesario parar y tomarse un momento para la introspección, para estar a solas con una misma y encontrar las respuestas, que brotan desde nuestro interior.

Puede ocurrir que precisamente una de las razones psicológicas sea el descontento con la propia imagen que se tiene de una misma, sobre todo después de haber comido en exceso o de alimentos de los que una no querría haber comido. El arrepentimiento sin propósito de enmienda. El sentirse atrapada, no ver salida, pensar que ya todo está perdido o caer en la autoindulgencia. Además puede ser que se sumen otros problemas relacionados con el exterior, como puede ser el no sentirse querida o valorada; trabajar en algo que a una no le gusta; sentirse cansada, débil o insana; tener malas relaciones con la familia, las vecinas, las compañeras de trabajo, la pareja, las amigas...

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS
"Las Doctrinas Yogas" -Punto de Partida-, por Mircea Eliade (Primera Parte)

"La tolerancia del budismo no es una debilidad, sino que pertenece a su índole misma. El budismo fue, ante todo, lo que podemos llamar una yoga. ¿Qué es la palabra yoga? Es la misma palabra que usamos cuando decimos yugo y que tiene su origen en el latín "yugu". Un yugo, una disciplina que el hombre se impone. Luego, si comprendemos lo que el Buddha predicó en aquel primer sermón del Parque de las Gacelas de Benares hace dos mil quinientos años, habremos comprendido el budismo".

Jorge Luis Borges. Párrafo del ensayo titulado "¿Qué es el Budismo?". Del libro "Siete Noches" (1980)

Mindfulness