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Trastorno por aversión al sexo

Es un trastorno que presenta rechazo extremo por el sexo, evitando todos los contactos sexuales genitales con una pareja sexual. Se da más frecuente en las mujeres. Representa aproximadamente entre el 3,5 al 4,5% de los casos que se consultan por una disfunción sexual. Al igual que en las fobias, se producen intensas reacciones corporales como: sudoración intensa, aumento de la frecuencia cardíaca y de la tensión muscular y mucho más, con tan solo imaginar alguna actividad sexual.

FACTORES
 
En todas las disfunciones sexuales hay factores psicológicos comunes que predisponen dicha disfunción. Algunos de ellos:

Factores predisponentes: experiencias sexuales traumáticas en la infancia como: maltrato, violación, incesto, inseguridad etc., información sexual inadecuada, relaciones deterioradas con los padres, educación moral y religiosa estricta.

Factores precipitantes: experiencias sexuales traumáticas, depresión, ansiedad, dispareunia en el caso de la aversión al sexo, problemas de pareja, infidelidad, edad, cambios hormonales, etc.

Factores que mantienen la disfunción: falta de atracción y comunicación entre la pareja, miedo a la intimidad, escasez de estímulos eróticos, escaso tiempo en los juegos preliminares, etc.

CAUSAS

Las causas más frecuentes de la aversión sexual tienen relación con actitudes negativas hacia la sexualidad, debida a una educación restrictiva estricta, experiencias sexuales traumáticas como violación o abuso sexual, conflictos del núcleo familiar, conflictos de identidad u orientación sexual. 

TRATAMIENTO
 
El tratamiento se orienta a suprimir la causa subyacente, siempre que sea posible. La elección de una psicoterapia conductual depende del diagnóstico. Cuando la causa es interpersonal está indicada la terapia de pareja, mientras que los cuadros de angustia pueden tratarse con antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la serotonina, inhibidores de la monoaminoxidasa o benzodiacepinas.

Tratamiento conductual, programa de contacto sistemático con la situación aversiva. Se trata de una desensibilización sistemática imaginada o en vivo: ejercicios de focalización sensorial en los que el paciente se enfrenta progresivamente a la situación que le provoca miedo, en un entorno placentero y sin exigencias, para inhibir la respuesta ansiosa aprendida. En ocasiones se recomienda el uso de un ansiolítico como las benzodiacepinas.

Técnicas de reestructuración cognitiva, para reinterpretar positivamente las cogniciones disfuncionales asociadas al problema 

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Cristina Larripa
Licenciada en Bellas Artes. Escritora. Actualmente cursando la carrera de psicología en la Universidad de Buenos Aires. Realizó los siguientes Seminarios: Gestalt desde el Campo Relacional-Experiencial, Teoría y Práctica de la Psicogenealogía, Constelaciones Familiares, Psicodrama y Enfoque Gestaltico Transpersonal.