No sos vos, es tu cerebro

El cerebro es diferente de todos los otros órganos del cuerpo. Mientras que el hígado y los riñones se gastan luego de ciertos años de uso, el cerebro se afila cuanto más se usa. En realidad, mejora con el uso. Tu mente tiene la capacidad de modificar la fisionomía de tu cerebro y lograr lo que te propongas cambiar.

Mente - Software // Cerebro - Hardware

El cerebro está constituido por tus neuronas y sus conexiones -llamadas sinapsis-, que forman circuitos o "cables". La mente o actividad mental son tus pensamientos y emociones que corren por tu sistema operativo.

Las creencias sobre la posibilidad que tenés para cambiar son fundamentales: pueden levantar o cerrar la barrera hacia el cambio que prentendés.

Para cambiar tenés que elegir quién querés ser más allá de lo que te haya "tocado" en la repartija genética y más allá de las influencias culturales de tus progenitores. 

 

 

Saber que se puede, creer que se puede

La mente o actividad mental no es materia, no la podés tocar. Algunos biólogos definen a la mente simplemente como "la actividad que realiza el cerebro". Para un psicólogo la mente podría ser "nuestros pensamientos y emociones".

Tu cerebro racional recién concluye su formación básica alrededor de los 23 años, y el cerebro emocional, a los 11. De todas maneras, tu cerebro se seguirá desarrollando y seguirás aprendiendo durante toda tu vida. 

Tenés alrededor de 100 mil millones de neuronas. Cada una puede tener 100.000 dendritas, que son las ramas que adquieren información proveniente de un axón de otra neurona. Por las dendritas viaja la información hacia otras neuronas o tejidos. Las conexiones entre neuronas, a través de sus dendritas, forman los circuitos o cables (los llamaremos "mapas"). Estos últimos guían nuestros pensamientos, emociones, comportamientos y acciones.

Bibliografia:

BACHRACH, Estanislao (2014): EnCambio; Buenos Aires, Ed. Sudamericana - 3ªed.

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Malena Pichot
@malepichot
Minita

Hace poco una revista online de poco alcance, básicamente dirigida a un grupo selecto de relegados de Puán y derivados, publicó una nota sobre mí en la que se me condena por ser “muy minita” y por diseminar un discurso, que a pesar de tener pretensiones feministas, dista de serlo, en principio, por perpetrar los estereotipos femeninos de siempre. Parecería en vano explicarle a un grupo de solemnes, que creen que formar una oración sintácticamente elegante es muy importante y especial, que el humor se basa en generalizaciones y estereotipos y que en todas las parodias de lo femenino de La Loca de Mierda, Cualca, Jorge o Por Ahora, está claro que no pretendo demostrar que he superado los lugares comunes, sino que soy víctima orgullosa de ellos.

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