Surgimiento y desarrollo de la Psicopatologia

Hacia fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX existieron tres fuentes que sirvieron de antecedente de la psicopatología: La psicología universitaria francesa, el psicoanálisis y la psiquiatría alemana.

En Francia, Ribot inaugura con el nombre de Psicología Patológica esta disciplina. Se diferencia de la psicología experimental porque se basa en el llamado método patológico que consiste en estudiar los hechos patológicos para comprender la psicología normal. Este método retoma ideas darwinianas sobre el valor de la observación de hechos raros o excepcionales.

Según Ribot la enfermedad es una experimentación instituida por la naturaleza misma por medio de circunstancias y procedimientos que no se podrían reproducir artificialmente.

Esta es la idea nuclear presente en todas las variantes de la psicopatología: utilizar la observación de los hechos patológicos para conocer mejor la psicología normal.

Esta idea supone una hipótesis que ya había sido formulada por C. Bernard, en relación con la fisiología y la fisiopatología, que es la de una continuidad entre lo normal y lo patológico. Vemos entonces que esta primera rama de la psicopatología tiene un origen universitario, desprendiéndose de la filosofía y permanece desarrollándose en ese ámbito, pero sin embargo no puede sostenerse de manera independiente y se integra con la práctica de la psiquiatría.

El supuesto de la continuidad entre los procesos psíquicos normales y enfermos alcanza en Freud una formulación más avanzada, ya que, más de continuidad, se trata de identidad: intervienen los mismos mecanismos, la diferencia, como lo denuncian los términos usados: aumentos, engrosamientos, no es sino cuantitativa.

Esta psicopatología asume en Freud una modalidad muy específica, que es la delimitación de los mecanismos psíquicos, que intervienen en la formación de síntomas. Al comienzo de su obra se trata del mecanismo de defensa que da cuenta de las neuropsicosis. Posteriormente, de la represión. Más tarde, del mecanismo paranoico y del melancólico.   

La psicopatología asume entonces en su obra la modalidad de describir los mecanismos responsables del surgimiento, formación, mantenimiento y evolución de los diferentes tipos de síntomas.

Esta idea freudiana (mecanismos psíquicos) es retomada por la psiquiatría de Bleuler que delimita y fundamenta la esquizofrenia a partir del mecanismo de la disociación.

Bleuler se autoriza en los mecanismos freudianos y corresponde a un nuevo momento en la psiquiatría, distinto del de Kraepelin y la llamada “Psiquiatría Clásica”.

En Francia, P. Serieux y J. Capgras renuevan la categoría kraepeliana de la paranoia al reconsiderarla en 1909 en un registro psicopatológico con el nombre de locuras razonantes, dando cuenta de sus características justamente por los mecanismos de construcción del delirio paranoico.

Luego, Clérambault en 1909 reexaminó las psicosis alucinatorias crónicas, a la luz de la propuesta de un nuevo mecanismo, el de automatismo mental, innovando de esta manera sobre el automatismo psicológico propuesto por Janet.

G. Lanteri-Laura, historiador de la psiquiatría, distingue tres periodos en su desarrollo: el de la psiquiatría naciente iniciada por Pinel y caracterizada por el paradigma de La alienación mental; el de la psiquiatría clásica con su culminación en Kraepelin, organizada en torno al paradigma de Las enfermedades mentales; y luego el predominio en la psiquiatría del paradigma de Las estructuras psicopatológicas, el cual, con ciertas diferencias coincide con el que sucintamente acabamos de describir y que comienza con las innovaciones freudianas. De este periodo afirma que marca el pasaje de la psicopatología al primer plano ubicándose la psiquiatría de manera dependiente como su aplicación médica, la cual “se encontrara mirada desde lo alto por una psicopatología que la trasciende, da cuenta de ella de una manera totalizante y la hace servir de este modo a un conocimiento general del hombre”

El paradigma de La Alienación Mental corresponde al pasaje de la noción social y cultural de “locura” al concepto medico de “alienación mental”.  Esto permite en la práctica sustraerla de otros dispositivos (judiciales y policiales) para ubicarla en el plano de la asistencia médica. Para Esquirol y Pinel no son enfermedades irreductibles sino simples variedades que incluso pueden sucederse en el mismo paciente. Por lo tanto lo que se destaca aquí es el singular de “La” alienación mental. Sus variedades de presentación no le quitan el carácter de enfermedad única, para la cual se propone una única forma de tratamiento: el tratamiento moral de la locura.  Es en este periodo que surge el dispositivo de la internación.  La crisis de este paradigma puede ser ubicada a mediados del siglo XIX a partir de la obra de J. P. Farlet, un alumno de Esquirol, que sostuvo que, lejos de tratarse de una enfermedad única, la patología mental se componía de una serie de especies mórbidas. Según su criterio, éstas no constituyen meras variedades sino que serían específicas e irreductibles unas a otras.

El trabajo de Farlet introduce la crisis de la noción de alienación mental y sienta las bases sobre la que se construye el paradigma de “Las” enfermedades mentales. Este nuevo paradigma llevara a poner el acento en la semiología y en la observación clínica del paciente ya que al multiplicarse las entidades mórbidas se vuelve crucial la evaluación diagnostica. Al constituirse la patología mental como un conjunto de enfermedades distintas, con sus signos propios y sus modos singulares de evolución se requería reconocer sus signos. Es así que se despliega la “semiología” psiquiátrica en su máxima riqueza para poder establecer un pronóstico y un tratamiento adecuado. La crisis de este paradigma comienza a producirse en el punto en que la multiplicación de las especies mórbidas se torna difícil de ordenar. Pero, fundamentalmente, se da el surgimiento de la obra de S. Freud y su incidencia en psiquiatras como Bleuler en Zurich las que introducirán las bases para la construcción del tercer paradigma de la psiquiatría.

psicopato

Lo que se destaca en el tercer paradigma es el momento en que un conjunto de conceptos y la psicopatología misma se imponen en el ámbito de la psiquiatría, produciendo una modificación crucial de sus coordenadas. Siguiendo los principios de Ribot en el empleo del método patológico introducirá la noción de una estructuración de tipo evolutiva del aparato psíquico. Esta noción se basaba en las concepciones de Spencer y Jackson que concebían la patología como una desestructuración que van en orden inverso de la evolución jerárquica de las funciones; Janet sostendrá un rápido debate con Freud y será uno de sus principales oponentes en Francia. Lanteri-Laura ubica el surgimiento de este paradigma en 1926 en la intervención de Bleuler en el Congreso de Psiquiatría de Ginebra  y fecha su declinación en 1977, año de la muerte de Henry Hey.

Sin embargo este paradigma psicopatológico entra en declinación después de la década del 70 y en la actualidad ha llegado a su fin en la psiquiatría empujado por circunstancias de diferente índole. En primer lugar, fue por efecto del movimiento anti psiquiátrico. Pero después, el golpe de gracia provino de la extensión del uso de psicofármacos que trajo como consecuencia que la psiquiatría se transformara profundamente y se está convirtiendo plenamente en una disciplina médica. El diagnostico de estructuras psicopatológicas no sirve a esta modalidad de la psiquiatría y es reemplazado por el diagnostico de trastornos en sistemas cuya construcción se propone prescindir de consideraciones teóricas, es decir, psicopatológicas. De este modo, si la psiquiatría fue durante décadas uno de los pilares fuertes para el desarrollo de la psicopatología, sirviendo su clínica simultáneamente como dijimos, tanto de fuente de datos como de campo de aplicación, esa interrelación ha comenzado a menguar y en muchos ámbitos, ha terminado por desaparecer.

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS
Hacer el amor con todos

La fantasía sexual de poder realizar el amor con todos los hombres y/o mujeres que se desean es más común de lo que crees, de hecho si no la presentas deberías empezar a preguntarte si eres un ser humano.

Te puede interesar
Juan Sklar
@juansklar
Neoliberalismo Espiritual

El neoliberalismo económico tiene su sostén metafísico en el neoliberalismo espiritual: a la idea de que tu riqueza solo depende de tu esfuerzo le corresponde su análogo: “estar bien sólo depende de vos”.

Te puede interesar