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El hombre del maniquí

Cuando la necesidad de sexo se vuelve compulsiva, y arruina los vínculos humanos e interfiere con el trabajo; la familia; y pone en peligro el patrimonio económico; un mal que acecha a la población posmoderna, como una adicción más de la lista.

El caso clínico de un hombre divorciado, adicto al sexo

Se presenta un paciente, hombre de 45 años, divorciado hace un año. Presenta problemas económicos por adicción y consumo  excesivo de SEXO VIP; expresa deseo de querer vender la casa para poder seguir costeando su adicción. Emplea lenguaje misógino hacia las mujeres; manifiesta conducta vengativa hacia prostitutas. Presenta depresión y un cuadro de ansiedad excesiva por falta de afectos humanos; carece de sociabilidad; remite que se divorció a pedido de su mujer que lo engañaba a escondidas. La familia propia se ve desvanecida; la confianza ciega en su mujer se ve mancillada al punto de odiarla; jamás se imaginó un desenlace tan humillante. Dice aún extrañarla, pese a sentirse humillado, y sufre por haberse alejado de su única hija en común con su ex; así como haber perdido el mando de la propia familia, por la que luchó tanto. Presenta pérdida de peso; insomnio frecuente; consultó con un urólogo por manifestaciones en la zona genital del ano; se le practicó penescopía y se descubrió lesiones del virus HPV en zona anal, glande y frenillo; actualmente se encuentra bajo tratamiento médico.

lars y la chica real

 

Tratamiento

Se aborda una psicoterapia conjunta con psiquiatría; se administra medicación antidepresiva con Fluoxetina y Clonazepam en dosis altas. El paciente responde positivamente a los psicofármacos. Se procede a realizar actos psicomágicos y ejercicios gestálticos reconciliatorios con el sexo opuesto, para ayudar a transferir el síntoma principal (compulsión sexual y maltrato hacia prostitutas), al reemplazo de prácticas sexuales sin límite sobre un MANIQUÍ  (específico de utilería sexual, testeado para actos eyaculatorios asépticos); dando por resultado grandes avances psíquicos en la sublimación del TÁNATOS; así como mayor estabilidad y saciedad en la conducta sexual; sin necesidad de maltrato físico al sexo opuesto.

Actualmente se haya en tratamiento psicológico; en proceso de sanación; ha apodado al MANIQUI con el nombre de “Luciana”; al igual que su ex mujer a quien ya no desprecia, pero no puede dejar de idealizar como la mujer de su vida.

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Cristina Larripa
Licenciada en Bellas Artes. Escritora. Actualmente cursando la carrera de psicología en la Universidad de Buenos Aires. Realizó los siguientes Seminarios: Gestalt desde el Campo Relacional-Experiencial, Teoría y Práctica de la Psicogenealogía, Constelaciones Familiares, Psicodrama y Enfoque Gestaltico Transpersonal.