Artes Audiovisuales, Imágenes Mentales y Literatura

¿Cómo interactúan las imágenes mentales y las emociones en nuestro cerebro? En relación a la estética literaria, aún en ausencia de una percepción real, construimos una imagen y experimentamos respuestas emocionales; por ejemplo, cuando leemos una novela. Salud y Psicología te propone los experimentos futuros que nos permitarán saber con más precisión cómo se forman las imágenes mentales y cómo nos emocionamos.

La neuroestética es un nuevo campo dentro de las neurociencias. Su objetivo es descubrir las bases neuronales de la apreciación estética y artística. El presente artículo se sitúa en este campo e intenta darle un marco conceptual y filosófico.

El placer de la soledad

Cuando uno está solo puede imaginarse objetos o escenas que le produzcan placer; lo mismo que pasa espontáneamente con la literatura. Una imagen mental es la experiencia de percepción visual, táctil, auditiva, gustativa, en ausencia de estímulos sensoriales externos. Metafóricamente, una imagen mental se corresponde a un “ver con los ojos de la mente”, “oír con los oídos de la mente” y puede producir respuestas emocionales. Es interesante haber descubierto que las imágenes mentales se generan en las mismas áreas del cerebro en la que se generan las percepciones reales; ambas áreas están anatómica y funcionalmente conectadas.

La hipótesis postula que el patrón neuronal de una imagen mental es similar al patrón neuronal que ocurre durante una percepción real. ¿Se sabe qué es lo que varía en el patrón neural para que sepamos que estamos en presencia de una imagen mental y no de una percepción real? ¿cuán sutil es esa diferencia?

En realidad la diferencia es muy sutil, ya que no siempre podemos distinguir lo que vemos de lo que imaginamos; el caso extremo es el de la esquizofrenia. Hay distintas hipótesis acerca de cuál es la diferencia, pero sin dudas, es muy sutil y aún no localizable en la concretitud de la materia.

En 1955 un neurocirujano canadiense, Wilder Penfield estimulaba con pequeñas corrientes eléctricas distintas zonas del cerebro de pacientes a quienes se les estaba practicando una operación. Así descubrió que según la zona que estimulaba, los pacientes tenían distintas sensaciones, sentían gustos, olores, recuperaban memorias, etc. Lo que pasa es que no se puede avanzar mucho en ese sentido porque no se puede manipular el cerebro de una persona, por cuestiones éticas evidentes.

La literatura es el único arte en el cual la apariencia física del objeto no cumple un rol estético. En las otras artes el objeto artístico está físicamente presente. En literatura el objeto artístico es una construcción cerebral pura, en el sentido de que el significado de las palabras sólo existe en nuestro cerebro. Las imágenes, las reacciones emocionales, sólo existen en nuestro cerebro. La literatura puede provocar cambios emocionales, cambios en las ideas, en la forma que vemos el mundo y sólo el cerebro humano es capaz de una cosa así a partir de ver tinta en un papel.

Estamos a años luz de toda posible experimentación. Es todavia terreno de la ciencia ficción en este momento. Si bien estamos teniendo un conocimiento cada vez más profundo, el cerebro es un órgano extremadamente complejo, cuyas conexiones sinápticas cambian en el tiempo y según las experiencias personales. Si bien estamos viviendo una revolución del conocimiento, un momento muy interesante en el cual se descubren cosas nuevas a diario, hay que ser cautos, estamos muy lejos de poder hacer que una persona piense una cosa e, incluso, estamos lejos de saber exactamente en qué está pensando.

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