Psicología Comunitaria: Lo transgeneracional y lo multicultural

Parrafos seleccionados de De la Aldea, E.: “Lo transgeneracional y lo multicultural en las intervenciones con familia”  Conferencia presentada en las XIX Jornadas de AEN “Salud metal, diversidad y cultura. Nuevos retos en las fronteras del saber y la atención”, realizadas en Barcelona, los días 20, 21, 22 de mayo de 2004.

Somos todos mestizos

Introducción

La familia es “el grupo autónomo de ayuda fundamental” (Cloe Madanes) del cual todos disponemos, aunque sea como referencia, y desde allí puede también el terapeuta tomarla para ayudarse a resolver los problemas de los individuos que consultan.

Se ha demostrado, en las investigaciones actuales sobre evaluación de psicoterapias, que la capacidad de los terapeutas de modificar sus diagnósticos es uno de los factores generales de eficacia del tratamiento, cualquiera sea la técnica empleada.

Es con este propósito –el de ampliar el campo de comprensión y por lo tanto de acción- que queremos recorrer la perspectiva multicultural y también la transgeneracional.

La cultura es una construcción social que se produce en el tiempo a lo largo de las generaciones. La cultura es un proceso constante de hibridación.

El enfoque familiar

Desde los años 50 la terapia familiar sistémica se desarrolla como parte de un proceso que va de la consideración del individuo como unidad de estudio a la familia (luego lo fue el grupo y la comunidad más tarde). Donde la enfermedad ocurre entre las personas y no en las personas, y tiene un sentido relacional, aún así el dolor es vivido por cada uno. Es el individuo que enferma, sufre. La familia no está enferma o sana, sólo es funcional o disfuncional.

Tenemos también la vertiente de la etnopsiquiatría y el etnopsicoanálisis que traen, en su trabajo con familias, el acento sobre la perspectiva cultural, y esto tanto en la lectura como en las instrumentaciones practicas.

Lo transgeneracional, tan viejo y tan joven…

Da la impresión de que estamos recuperando un saber que nuestra cultura ha perdido puesto que lo transgeneracional está en su fundamento mismo.

Podemos ampliar la concepción del fantasma y la cripta en el inconsciente del otro en la que éste se esconde y se transmite durante generaciones hasta que no se le da palabra. Este fantasma, que está en el origen de muchas patologías a veces inexplicables, seria según ellos el otro lado de un acontecimiento familiar que implico la sexualidad o la muerte de un modo traumático: violación, incesto, encarcelamiento, un crimen, un hecho que se tuvo en secreto o se oculto con explicaciones mentirosas, queda así escondido en el inconsciente y se va transmitiendo de inconsciente a inconsciente a lo largo de las generaciones.

Bert Hellinger habla de una “conciencia familiar” más fuerte que el instinto de conservación individual. Desde lo que llama “los órdenes del amor” que son leyes que rigen el funcionamiento de la familia: ley de pertenencia, de reciprocidad y prioridad, ha desarrollado un método de trabajo que se conoce con el nombre de constelaciones familiares.

Mediante un dispositivo espacial y atemporal en el que se trabaja en grupo y se elige representantes de los miembros de la familia, así el cliente puede ir mirando el despliegue de una historia, la suya y los movimientos hacia una imagen de solución. Movimientos que son facilitados por el coordinador del trabajo.

Así como los psicogenealogistas trabajan con el genograma representando en el papel las relaciones entre los miembros de la familia ampliada, así en las constelaciones se trabaja en el espacio y en los dispositivos psicoanalíticos con el recuerdo, la imagen, los documentos de familia, las entrevistas familiares, el dibujo en los niños, los sueños y las asociaciones. Todos ellos buscan poner en un nivel simbólico: palabras, imágenes, escenas, los acontecimientos potentes ligados a la vida o a la muerte que han quedado sepultados en el inconsciente individual portador de la conciencia o alma familiar, según B.Hellinger. Y todos trabajan para que ese secreto salga a la luz, se repare lo reparable y se acepte y reconozca lo irreparable. Este reconocimiento y aceptación de la verdad parece ser el arma terapéutica más poderosa.

La presencia del pensamiento transgeneracional puede brindarle a toda intervención terapéutica, aunque ésta se realice con uno solo de los miembros de una familia, un marco de comprensión más profundo. Puede brindarle al terapeuta y al paciente sostén y apoyatura en la certeza de la no soledad, modificando muchas veces esa vivencia interna de aislamiento.

La cultura y sus plurales

La cultura es el sistema de base sobre el que están asentadas el resto de las creencias. Lo que se sostiene con el sistema de base es lo que nos sostiene. Es aquello que la realidad subjetiva toma prestado para expresarse, son los caminos que nuestra cultura nos provee.

Las representaciones culturales dan una preforma a las representaciones individuales y les sirven de canal semántico para la construcción del relato, son verdaderos principios de narrativa.

La cultura está asociada a la representación del mundo que se traslada a la percepción, a la lengua, al cuerpo, a los sentimientos, emociones, normas, modos de pensamiento. Este mundo de percepciones es permanentemente reconstruido y mucho más en grupos con fronteras lábiles.

La mirada exclusiva sobre la cultura la sustancializa y así excluye la propia historicidad del paciente, reduciéndolo a una norma social, a un “caso de la cultura”, privándolo de su propia palabra. Lo que hacen algunas posturas teóricas es una esencialización de la cultura desconociendo la hibridación constante a la que están sometidos los procesos de construcción cultural.

Si bien la cultura es una referencia identitaria, es necesario limitar el peso que se le da en la lectura de las conductas. Pese a que se tenga una postura constructivista siempre hay una cierta tendencia a estereotipar un poco la cultura.

Una de las características que diferencia los equipos que trabajan con pacientes pertenecientes a diferentes culturas es el que en algunos los terapeutas pertenecen ellos mismos a diferentes culturas. En esos casos esos equipos realizan las consultas en grupo. En otros grupos se sigue un camino más convencional. Algunos de estos equipos incluyen en las sesiones no sólo a la familia directa sino también a parientes y a otros miembros de la comunidad.

La razón que dan para estas prácticas es que para ellos la diversidad es una ventaja y una posibilidad de ampliar horizontes perceptivos.

Esta forma de trabajo posibilita al paciente construir su propio relato apoyándose en representaciones plurales.

Estas experiencias y grupos pueden ser considerados como modelos a revisar al plantearse una clínica con dispositivo transcultural.

Las dificultades mayores que estos equipos señalan son: el trabajo sobre su descentraje, su salida del etnocentrismo y el análisis de la contratransferencia cultural, es decir, la suma de todas las reacciones del clínico explicitas e implícitas en relación con la alteridad del paciente.

Riesgos y obstáculos 

  • Riesgo de dar a lo cultural un peso de absoluto, con independencia de la historia personal de cada uno. Este riesgo de desubjetivación supone el retiro de la palabra propia.
  • Riesgo de visualizar la cultura como algo folclórico, algo que sólo tiene el otro.
  • Riesgo de caer en uno de los principales mecanismos de la dominación cultural que es la imposición del contexto de lectura de los datos a priori. 
  • Riesgo de confundir en el diagnostico, realizado sin el descentraje necesario, entre la expresión cultural y un delirio. 
  • Riesgo de descalificación del padre y su lugar. 
  • Riesgo de naturalización y ocultamiento de las propias practicas clínicas y las formas organizativas de las instituciones asistenciales, atribuyendo a la “distancia cultural” con los pacientes aquello que es defecto, pobreza de la organización de los servicios de salud y limitaciones en los intercambios dentro de los equipos de salud. 

Riquezas y aperturas

  • La recuperación del valor de la familia y del lugar del padre de cultura. 
  • La posibilidad de compartir y enriquecerse con otras miradas sobre la realidad.
  • La posibilidad de situarse frente a lo diferente como diferente a sí mismo. Repensar la alteridad. 
  • La posibilidad de percibir lo que se cree absoluto en la propia vida como una posibilidad más de las tantas disponibles para todos en este mundo. 
  • La posibilidad de rever, modificar y mejorar las propias formas organizativas de trabajo institucional y profesional. 
  • La posibilidad de pensarse como parte de un sistema social y de una red familiar que limita pero que también da sentido, pertenencia, raíces y saber, que es el reconocimiento de ello lo que permite ser libre, autónomo y solidario. 

Resumen

Esta presentación trata de apuntar a algunas modalidades del trabajo con familias desde la vertiente de lo transgeneracional y lo multicultural a fin de enriquecer la mirada de los clínicos en lo diagnostico y en cuanto a las estrategias operativas. Teniendo presente que de sujetos hablamos evitamos los riesgos de la esencialización de la cultura aunque sin negar su realidad. Tomamos la pertenencia a la red familiar a lo largo de generaciones como un punto de apoyo y sostén dador de libertad y autonomía, siempre que se le reconozca su fuerza, su singularidad y su precedencia.

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