Insomnio y Terapia Cognitiva

Párrafos seleccionados de Keegan, E.: “Escritos de psicoterapia cognitiva”. Parte III  (Terapia cognitiva de los trastornos mentales). Eudeba, año 2007, Buenos Aires.

El insomnio

Se habla de insomnio primario cuando este es el problema central; se habla de insomnio secundario cuando el problema para dormir es un síntoma de otra patología, por ejemplo, un trastorno mental como la depresión.

Se denomina insomnio inicial a la dificultad para conciliar el sueño. El insomnio medio es aquel en el que la persona se duerme despertándose en la mitad de la noche. También puede manifestarse como un sueño superficial y poco reparador durante la fase media del dormir. El insomnio terminal consiste en despertarse dos o tres horas antes de lo normal y no lograr dormirse otra vez.

Los distintos tipos de insomnio secundario se vinculan con patologías mentales diferentes: el insomnio inicial es común en pacientes con depresiones crónicas leves, el insomnio medio en pacientes ansiosos y el terminal en pacientes con depresiones severas con sintomas melancólicos.

Las crisis de pánico nocturnas, por ejemplo, tienen lugar a los 90 minutos de irse a dormir. En los pacientes con ansiedad generalizada, la preocupación y la tensión muscular pueden generar tanto insomnio inicial como medio.

La higiene del sueño: 

 

  • Mantener un horario regular para irse a dormir y levantarse.

 

 

  • Dormir en un lugar silencioso, donde la estimulación sensorial sea mínima.

 

 

  • Evitar ver tele, preocuparse, trabajar, leer o comer en la cama.

 

 

  • No tomar alcohol cerca de la hora de irse a dormir.

 

 

  • No hacer ejercicio físico intenso cerca de la hora de irse a dormir.

 

 

  • Mantener un buen nivel de actividad física durante el día, evitar el sedentarismo y la inactividad hogareña.

 

 

  • Ser prudente con el consumo de bebidas y sustancias que afectan el sueño.

 

 

  • No automedicarse; no tomar medicación ansiolítica u hipnótica sin supervisión médica experta y continua.

 

 

  • No comer excesivamente antes de irse a dormir.

 

 

  • No quedarse en la cama más de 15 a 20 minutos si no se logra dormir.

 

 

  • Buscar relajarse, no dormirse.

 

 

  • Evitar las siestas. 

Los tratamientos:

Cuando se aplica al insomnio primario, la terapia cognitiva-conductual se puede realizar en unas cuatro sesiones. Si el insomnio es secundario a un problema de ansiedad, la terapia cognitiva es particularmente adecuada, ya que puede resolver exitosamente la mayor parte de esas patologías en tratamientos que tienen una duración promedio de unas 20 sesiones.

Los tratamientos combinados (terapia cognitiva mas psicofármacos) pueden ser más efectivos en algunas situaciones.

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