Trastornos afectivos: Ansiedad y Depresión

Vallejo Ruiloba, J. y Gastó Ferrer, C.: “Trastornos afectivos: Ansiedad y depresión”. Parte 1: Ansiedad (Cap. 2, 3 y 4). Parte 2: Depresión (cap. 12, 13 y 19). Editorial Masson. España.

Validez del concepto de ansiedad generalizada:

El T.A.G. apareció por primera vez en el DSM-III, tras la individualización del trastorno de angustia, como una categoría residual mal definida. Así planteado, el trastorno tenía una baja fiabilidad y una dudosa validez. Con el paso del tiempo se han refinado los criterios diagnósticos y se han acumulado datos sobre su existencia. A pesar de ello, el grupo de trabajo del DSM-IV se planteo seriamente trasladar este trastorno al apéndice de trastornos con necesidad de validación.

Capítulo III: Epidemiologia

Se ocupa del estudio de la distribución de la patología en el espacio y en el tiempo dentro de una determinada población, así como de los factores que influyen en esa distribución.

Conclusiones:  

  • Los trastornos de ansiedad son frecuentes y heterogéneos. 
  • La tasa para todos los trastornos de ansiedad está entre el 4 y el 8%. 
  • Son más comunes en mujeres, jóvenes y personas de baja condición sociocultural. No se han asociado a factores culturales. 
  • Hay una naturaleza familiar con involucración de factores genéticos. Esta evidencia es más consistente para las crisis de angustia. 
  • Hay solapamiento con la depresión. 
  • Una de cada 4 personas recibe tratamiento. 
  • No hay estudios de población infantil utilizando el DSM-III y el RDC. 
  • La mayor prevalencia en los niños, está entre los 6 y los 16 años. Esta prevalencia es mayor en niñas y en hijos de padres con trastornos de ansiedad. 

Capítulo IV: Clínica

La ansiedad es una reacción adaptativa de emergencia ante situaciones que representen o sean interpretadas como una amenaza o peligro para la integridad psicofísica del individuo. Esta ansiedad pone en marcha una serie de mecanismos defensivos a traves, entre otras cosas, de una estimulación del sistema nervioso simpático y de la liberación de catecolaminas, que son las responsables de una buena parte de los sintomas somáticos de la respuesta ansiosa. Las manifestaciones de ansiedad consisten en una respuesta vivencial, fisiológica, conductual y cognitiva, caracterizada por un estado generalizado de alerta y activación.

Descripciones Clínicas:

Ansiedad Generalizada

La ansiedad patológica, tanto si forma parte de un síndrome ansioso especifico como de otro trastorno psiquiátrico o medico, puede manifestarse a traves de diferentes sintomas, que podemos agrupar desde una perspectiva académica en varios dominios: 

  • Domino emocional: la ansiedad se manifiesta por una sensación de inquietud psíquica, nerviosismo, desasosiego, vivencias amenazantes, angostura, aprensión, sentirse atrapado o al borde de un peligro, miedo o pánico, temores difusos, inseguridad, sensación de vacío, presentimiento de la nada y de disolución del Yo. 
  • Dominio Cognitivo: Existen preocupaciones excesivas sobre circunstancias reales o imaginadas del presente o del futuro inmediato (expectación aprensiva), anticipación del peligro o de que algo malo va a pasar, interpretaciones amenazantes de las circunstancias del entorno, ideas de inseguridad e impotencia, y una hipervigilancia ante estímulos que puedan representar amenazas potenciales. 
  • Dominio Conductual: Suele estar presente una inquietud psicomotora, tendencia al llanto como consecuencia de sentimientos de impotencia y de sobrecarga tensional, que a diferencia del depresivo tiene la capacidad de calmar y relajar al paciente, y conductas de evitación de objetos o situaciones que provocan miedo o ansiedad, así como una exageración de la respuesta de alarma. Puede también existir agitación psicomotora, aunque es infrecuente. 
  • Tensión motora: El sujeto con ansiedad se encuentra tembloroso, sobresaltado, con estremecimientos o sacudidas musculares, tenso, con dolores musculares, cefaleas, debilidad, cansancio fácil, incapacidad para relajarse. También se detecta parpadeo frecuente, ceño fruncido, cara tensa y marcha inestable. La característica común subyacente es un aumento del tono muscular estriado. 
  • Dominio somático: existe una hiperactividad autonómica que se traduce en la presencia de síntomas cardiocirculatorios (palpitaciones, taquicardia, opresión en el pecho, hipertensión arterial), respiratorios (disnea o dificultad respiratoria, sensación de ahogo o asfixia, hiperventilación, suspiros, bostezos), sensoriales (mareos, sensación de inestabilidad, visión borrosa, midriasis, parestesias, despersonalización-desrealización), digestivos (disfagia, “nudo” en la garganta, nauseas, vómitos, diarrea, estreñimiento), vegetativos (febrícula, sofocaciones, escalofríos, oleadas de calor, sudación, sequedad de mucosas, manos frías y húmedas, poliuria, polaquiuria, tenesmo, rinorrea) e instintivos (insomnio de conciliación y mantenimiento, pesadillas, anorexia, hiperfagia). 
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