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¡Intelectual! Aprende a Morir

¿Cuál es el secreto de los Koans? Mi maestro Ejo Takata me hizo saber cual es el fondo del pozo.

Le arrebaté el bastón y le di un golpe en cada hombro. Me hizo una reverencia, como si él fuera mi discípulo, se encaminó a la cocina y volvió con una gran botella de sake.

-¡Ahora vamos a celebrarlo, maestro! -exclamó, sirviéndome un vaso del sabroso licor. Bebimos una y otra vez.

Ejo estaba alegre, pero se le veía consciente. Yo también sentía mi mente despejada: sólo mi cuerpo, con todos los músculos relajados, parecía vivir, lejos de mí, su propia vida.

-Alejandro, la poesía, en la forma en que tú la usas, es un juego que yo no conocía. Me divierte verte anular así los koans. Es un sacrilegio. Lo que está bien: sin sacrilegio el discípulo no se realiza. «Si encuentras un Buda en tu camino, córtale el cuello.» ¡Veamos entonces cómo anulas los dos principales koans de la escuela Rinzai!

-Ejo, en este estado de ebriedad no voy a poder hacerlo.

Sin hacerme caso, dio un aplauso:

-Éste es el sonido de dos manos -alzó la mano derecha-o ¿Cuál es el sonido de una sola mano?

Levanté mi mano derecha y la puse frente a la suya.

-El sonido de mi sola mano es igual al sonido de tu sola mano.

Lanzando atronadoras carcajadas, el monje preguntó: -¿El perro tiene la naturaleza del Buda?

-¡El Buda tiene la naturaleza del perro! Balanceándose como si marchara por la cubierta de un barco, Ejo fue a la cocina y regresó con otro botellón. Llenó los dos vasos e insistió:

-Sigamos, es un buen juego.

Estuvimos bebiendo hasta que el cielo oscuro comenzó a teñirse de arreboles. Me planteó una gran cantidad de koans. No me acuerdo de todas las respuestas, pero lo que no olvido es la inmensa felicidad que tuve al unirme con el maestro. Al final ya no me daba cuenta de quién hacía las preguntas ni quién las respondía. En el zendó no había dos personas sino una sola o ninguna.

-No comienza, no termina, ¿qué es?

-¡Soy lo que soy!

-¿Cómo aprende a morir el intelectual?

-¡Convierte todas sus palabras en una perra negra que lo sigue!

-¿La sombra de los pinos depende de la luz de la luna?

-¡Las raíces de los pinos no tienen sombra!

-¿Cuán viejo es el Buda?

-¡Es tan viejo como yo!

-¿Qué haces cuando no se puede hacer?

-¡Dejo que se haga!

-¿Dónde irás después de morir?

-¡Las piedras del camino no vienen ni van!

-¿La mujer que avanza por el camino es la hermana mayor o la hermana menor?

-¡Es una mujer que camina!

-¿Cuándo no estará blanco el sendero cubierto de nieve?

-¡Cuando está blanco, está blanco! ¡Cuando no está blanco, no está blanco!

-¿Cómo sales si estás prisionero en un bloque de granito?

-¡Doy un salto y danzo!

-¿Quién puede quitar el collar al tigre feroz?

-¡Yo mismo me lo quito!

-¿Me puedes decir aquello sin abrir la boca?

-¡Aunque yo diga o no diga, tú mantén la boca cerrada!

-¿Cuántos cabellos tienes atrás en tu cabeza?

-¡Muéstrame tu nuca para que te los cuente!

-¿Todos los budas, del pasado, del presente y del futuro, qué predican ahora?

-¡Ahora bostezo de borracho!

Guiándonos el uno al otro para impedirnos chocar con las paredes, salimos a la calle. Nos pusimos a orinar contra un poste. Mientras desaguaba, Ejo levantó una pierna, imitando a un perro.

-¡El Buda tiene la naturaleza del perro!

Hice lo mismo. Nos dio un ataque de risa. Cuando nos calmamos, después de hacerme una reverencia de adiós, me dijo: -El Arte es tu camino, acepta como maestra a mi amiga Leonora Carrington... Ella no conoce ningún koan, pero los ha resuelto todos.

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Alejandro Jodorowsky
@alejodorowsky
Jodorowsky vive en París donde da clases de tarot y conferencias sobre sus técnicas (la psicomagia y la psicogenealogía) en el cafe Le Téméraire. Está casado con la pintora y diseñadora francesa Pascale Montandon