Ego, Apego y Liberación

De todas las ideas preconcebidas que tenemos sobre nosotros mismos, la idea de la mismidad es la más incrustada. Y sobre esta presunción, cada uno se otorga a sí mismo la máxima importancia. Por mucho que lo inflemos, este “yo” sigue siendo insignificante, cuando lo comparamos con la inmensidad del tiempo y del espacio. Evidentemente, nuestra idea de “uno mismo” está equivocada, y sin embargo, dedicamos nuestra vida a la búsqueda de su satisfacción; convencidos de que es el camino a la felicidad

Mientras estemos preocupados por nuestras apetencias y miedos, por nuestra identidad; estaremos encerrados en la estrecha prisión del “yo”, alienados del mundo, de la vida. La forma de conseguir la liberación, es dándose cuenta de la fugacidad de lo que llamamos “yo”; dándose cuenta de que es un fenómeno en cambio constante.

Una vez que se quiebra la ilusión de la permanencia, desaparece automáticamente la ilusión del “yo”, y el sufrimiento se desvanece. Anicca, la realización de la naturaleza efímera del yo y del mundo, es la llave que abre la puerta de la liberación al meditador de Vipassana.

La verdad de anicca no debe ser aceptada por merca convicción intelectual, tampoco debe ser aceptada guiados por la emoción o la devoción. Cada uno debe experimentar la realidad de anicca dentro de si mismo.

“La Recta Comprensión es lo primero que llega” – dijo el Buda.

Podemos decir que los primeros pasos del Noble Sendero Óctuple, son la Recta Compresión y el Recto Pensamiento. Sólo podemos acometer la verdadera práctica del Dhamma, si vemos el problema y decidimos lidiar con él.

Fuente: Hart, William. El arte de vivir. La meditación Vipassana tal y como la enseña S.N. Goenka. Editorial Metta, Buenos Aires, 2010.

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