Atención y Ecuanimidad - La Meta de la Meditación Vipassana

Atención y Ecuanimidad, esto es la meditación Vipassana. Cuando se practican en conjunto, conducen a la liberación del sufrimiento; pero si una de ellas es débil, o deficiente, no es posible progresar en el camino que nos lleva a la meta.

Para lograr este propósito, no es suficiente con estar atentos a los aspectos superficiales del cuerpo y de la mente; como por ejemplo, los movimientos físicos o los pensamientos, sino que tenemos que desarrollar la atención en las sensaciones en todo el cuerpo, y mantenernos ecuánimes ante ellas.

Por tanto, debemos desarrollar ambas, atención y ecuanimidad, en el grado más profundo; pues lo que buscamos, es estar conscientes de todo lo que sucede en nuestro interior, y al mismo tiempo no reaccionar, comprendiendo que cambiará.

Cada sensación que se produzca, sólo dará lugar a la compresión de la impermanencia, cesan todas las reacciones, todos los sankharas de deseo y aversión.

Erradicación de los condicionamientos antiguos

Cuando practicamos Vipassana, nuestra tarea consiste simplemente en observar las sensaciones en todo el cuerpo, sin que nos importe la causa de cualquier sensación en particular; basta con comprender que cada sensación es la indicación de que se ha producido un cambio interno.

En cuanto la percepción comienza a evaluar cualquier experiencia como buena o mala, se empieza a ver el mundo de una manera distorsionada, a causa de las reacciones ciegas. Hay que aprender a parar las evaluaciones hechas sobre la base de las reacciones pasadas, y a ser conscientes; sin evaluar ni reaccionar, para poder liberar la mente de todo condicionamiento.

La meta

"Todo lo que tiene la naturaleza de surgir, también tiene la naturaleza de cesar"

Buda

La constatación personal de esta realidad, constituye la esencia de la enseñanza del Buda. Mente y cuerpo son sólo un haz de procesos que surgen y desaparecen sin cesar. Nuestro sufrimiento surge, cuando desarrollamos apego a los procesos, a algo que en realidad es efímero e insustancial. Si pudiéramos comprobar directamente la naturaleza impermanente de esos procesos, desaparecería nuestro apego. Ésta es la tarea que emprenden los meditadores: la compresión de la fugacidad de su propia naturaleza, mediante la observación de las sensaciones en continuo cambio

Cuando se produce una sensación no reaccionan, sino que permiten que surja y desaparezca; y con esta actitud, posibilitan que los condicionamientos antiguos de la mente lleguen a la superficie y desaparezcan. Cuando el condicionamiento y el apego cesan, cesa el sufrimiento, y experimentamos la liberación; es una tarea muy ardua que requiere aplicación constante. El meditador avanza hacia la meta solamente si trabaja con paciencia, constancia y sin interrupción.

Sabiendo que eres tu propio dueño, que nada puede dominarte, que puedes aceptar con una sonrisa cualquier cosa que la vida te depare: éste es el equilibrio perfecto de la mente, ésta es la verdadera liberación. Esto es lo que puede conseguirse aquí y ahora con la práctica de la meditación Vipassana.

Fuente: Hart, William. El arte de vivir. La meditación Vipassana tal y como la enseña S.N. Goenka. Editorial Metta, Buenos Aires, 2010.

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