La semilla y el fruto

No podemos eludir la verdad de que la vida es imperfecta, incompleta e insatisfactoria, en suma: la verdad de la existencia del sufrimiento.

El Buda comprendió que nuestro sufrimiento no es un mero producto de la casualidad, sino que tiene una causa, como la tienen todos los fenómenos. La ley de causa y efecto -Kamma- es universal y fundamental a la existencia. No hay causas que caigan fuera de nuestro control.

Kamma:

La palabra kamma (más conocida en su forma sánscrita Karma) se entiende popularmente como "destino". Por desgracia, las connotaciones de esta palabra son justamente las contrarias de lo que el Buda quería decir con Kamma.

Kamma, literalmente, significa "acción". Nuestras acciones son la causa de lo que experimentamos. Todo lo que encontramos en la vida, es la resultante de nuestras acciones; por consiguiente, cada persona puede ser dueña de su destino haciéndose dueña de sus acciones.

"Sois vuestro propio maestro,

creáis vuestro propio futuro"

Buda

Tenemos que ser conscientes de lo que hacemos; y luego aprender a realizar las acciones que nos lleven allá donde realmente queramos ir.

Según el Dhamma, la ley de la naturaleza, la más importante es la acción mental. Los actos físicos o verbales asumen un significado totalmente distinto, dependiendo de la intención mental con la que estén hechos. Tanto las palabras como los actos o sus efectos externos son meras consecuencias de la acción mental, y para juzgarlos correctamente habrá que basarse en la naturaleza de la intención que exteriorizan.

El verdadero kamma es la acción mental, ella es la causa que dará resultados en el futuro.

"La mente precede a todos los fenómenos,

la mente es lo que más importa.

La mente lo produce todo.

Si con una mente impura hablas o actúas,

entonces el sufrimiento te sigue.

Si con una mente pura hablas o actúas,

entonces la felicidad te sigue

como una sombra que nunca se separa"

Buda

El verdadero Kamma, la verdadera causa del sufrimiento, es la reacción de la mente. Una reacción efímera de agrado o desagrado puede no ser muy fuerte ni producir muchas secuelas, pero puede tener un efecto acumulativo. La reacción se repite a cada instante, intensificándose con cada repetición y desarrollándose hasta convertirse en deseo o aversión. Esto es lo que el Buda llamó tanha en su primer sermón, literalmente "sed": el hábito mental de apetencia insaciable por lo que no hay, que implica una igual e irremediable insatisfacción con lo que hay.

El primer paso para emerger del sufrimiento es aceptar su realidad como un hecho de la existencia que afecta a la vida de cada uno de nosotros. Con la aceptación y la compresión de lo que es el sufrimiento y la razón de que suframos, dejaremos de ser conducidos y empezaremos a conducir.

Nuestro problema, nuestra ignorancia, radica en que no prestamos atención cuando sembramos la semilla.

Fuente: Hart, William. El arte de vivir. La meditación Vipassana tal y como la enseña S.N. Goenka. Editorial Metta, Buenos Aires, 2010.

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