Nuevas alternativas terapéuticas para la Depresión

La depresión es un padecimiento que afecta a un porcentaje alto de la población y la etiología no sería un simple problema emocional.

Lamentablemente no todos tienen la fortaleza emocional para sobrellevar la cantidad de estrés que genera el tener que salir muy temprano a trabajar en jornadas de más de 8 horas para llegar a cuidar a  una familia y encima tener un sueldo bajo.  

La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos. La depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de algunas semanas o más.

La depresión puede suceder en personas de todas las edades:

  • Adultos
  • Adolescentes
  • Adultos mayores

Los síntomas de depresión abarcan:

  • Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces.
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
  • Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso.
  • Cansancio y falta de energía.
  • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Movimientos lentos o rápidos.
  • Inactividad y retraimiento de las actividades usuales.
  • Sentimientos de desesperanza y abandono.
  • Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio.
  • Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual.
     

Pero al hablar de las opciones terapéuticas con las que contamos nos enfrentamos a varias opciones, están desde los que prefieren acudir al psiquiatra que recetará algún antidepresivo para poder equilibrar los síntomas del paciente, sin embargo aunque los psicofármacos logran equilibrar el balance bioquímico de neurotransmisores como la serotonina, no trabajan con el problema que mantiene al paciente con ese estado depresivo. Dentro de la lista de los más utilizados se encuentran la paroxetina, sertralina, fluoxetina, escitalopram.

Pero en la práctica clínica nos encontramos con pacientes refractarios (aquellos que no reaccionan bien con los fármacos). Entonces se convierte en un reto que para sacar a un paciente de la depresión no podemos hacer uso únicamente de las técnicas psicofarmacológicas, se sugiere en la mayoría de los casos la terapia psicológica. Porque ésta, coadyuvará al apego del tratamiento farmacológico que se prescriba al paciente además de trabajar con la problemática que de base se encuentre presente en la vida del paciente.

¿Qué pasa con una depresión que no responde ni a terapia psicológica ni a fármacos?

Existen casos de depresión que no responden a ninguno de los dos tratamientos, pacientes que llegan a agotarse al haber probado más de dos fármacos, más de tres o cuatro psicólogos de diferentes escuelas que van desde el Psicoanálisis, Terapia Cognitiva-Conductual, hasta las existencialistas como la Logoterapia y no salen de la depresión.

¿Será falta de voluntad? Nos damos cuenta que en algunos casos no es así, porque la depresión como bien mencionaba con anterioridad, no tiene una sola etiología y puede ser que el paciente tenga un trastorno mixto donde los síntomas depresivos sean solo una parte del todo. Hallazgos clínicos realizados en la Universidad de Harvard nos han permitido conocer que no únicamente los cambios químicos nos producen alteraciones en el estado de ánimo, actualmente contamos con opciones terapéuticas que van mas allá de una psicoterapia convencional. Muchas terapias psicológicas son buenas pero se quedan cortas ante las necesidades de cada paciente. El mismo caso ocurre con el insomnio que resulta refractario a un tratamiento cognitivo conductual. Esto no quiere decir que muchos psicólogos sean malos profesionistas en su práctica, sino que la psicoterapia, solo forma parte de un tratamiento integral el cual debe cubrir no solo el aspecto emocional del paciente, sino también el aspecto electro químico y biológico.

Actualmente existen terapias de última generación que utilizan como base un electroencefalograma cuantitativo, el cual es diferente al que podemos realizar en algún laboratorio común. Este permite medir la actividad eléctrica y las irregularidades en los patrones de ondas que se encuentran en periodos de atención, de somnolencia o letárgicos. La ciencia moderna, nos permite tener estudios de mapeo cerebral que como principal objetivo podrán darnos una actualización del comportamiento de esa actividad eléctrica.

Hay que recordar que la actividad eléctrica tiene una inferencia directa en el comportamiento bioquímico del cerebro, si nosotros tenemos actividades que día a día nos exigen un esfuerzo cognitivo y físico mayor al que podemos dar, se comprende que esto tenga un impacto en el comportamiento de nuestro cerebro, si a eso agregamos que tenemos una mala alimentación y malos hábitos de sueño tendremos el caldo de cultivo  perfecto para un trastorno. Así también existe gente que fuma, toma o consume drogas además de los puntos anteriormente mencionados.

Si queremos tratar la depresión no podemos únicamente creer que un desorden químico es el responsable ya que puede ser un origen emocional que al no trabajarse (psicológicamente hablando) con el paso del tiempo se transformó en una alteración de neurotransmisores que finalmente terminará impactando en el comportamiento electro químico de nuestro organismo.

Fuentes:

http://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion/index.shtml
http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/suicidio0.pdf

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